domingo, 21 de octubre de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 17


No te enfades, pero he matado a tu hermano

Le había matado. Estaba muerto. No respiraba. La sangre seguía borbotando de su pecho. Estaba realmente asustada.
El cuerpo inerte de Nathan ahora yacía boca arriba sobre la nieve manchada de sangre, con los ojos abiertos y desorbitados y con la vida sesgada. Saqué la hoja del cuchillo de su pecho mientras a su lado reposaba su corazón arrancado de cuajo, y comencé a observar como la sangre de la hoja empezaba a resbalar por mi mano.
Le había matado. Le había matado y yo iba a ir por el mismo camino, porque me iban a descubrir y me iban a torturar y… ¡Dios! ¿Acaso iba a ir al infierno con él? Le había matado, le había matado, le había matado…
Comencé a respirar costosamente mientras dejaba escapar el cuchillo de entre mis dedos hasta caer al suelo helado. Sentía que me ahogaba, estaba corrompida por el terror. Cogí aire por la boca con dificultad mientras miraba hacia el cielo y mis ojos dejaban escapar las primeras lágrimas de agonía, pues esas no iban a ser las últimas. Caí de rodillas al suelo mientras me agarraba la cabeza con las dos manos sin dar crédito a lo que había hecho y sin aceptar el destino que me podría esperar.
¿Qué podía hacer? Nadie dijo que pensar bajo presión y con ansiedad fuera una buena opción, pero no me quedaba otra que hacerlo y buscar entre todas esas chorradas la idea menos desequilibrada.
Me miré las manos goteantes de sangre, después desvié la mirada hacia el cuerpo de Nathan donde la sangre ya no emanaba como antes. Y su corazón rasgado por la hoja del cuchillo yacido en su pecho… ¿Cuánto tiempo había estado allí desde que le sesgué la vida? Demasiado, y el amanecer ya estaba cerca. Tenía que pensar con rapidez. Fuera lamentaciones, fuera preocupación. Ahora tenía que salvarme el pellejo, ya no podía hacer nada mejor. Tenía que… ¡Ya está! La idea menos desequilibrada de entre muchas me vino a la mente.
Con sangre fría, me levanté cogiendo el cuchillo  y me acerqué más al muerto. Le quité la camisa con el sumo cuidado de que el corazón no volcase al suelo, para después romperla en dos y utilizar una de las partes para envolver el corazón, sin querer tocarlo. Pasé mi brazo por debajo de su brazo izquierdo y le agarré por debajo de las costillas. Me empecé a mover hacia la plaza del pozo inactivo con él arrastras y un corazón y un cuchillo en la misma mano. Tendría que rodear otra vez el lago por si Joe se encontraba allí esperándome todavía. Sería un largo camino, pero ya apenas me importaba gran cosa después de matar a Nathan.
Procuré que por el camino la sangre no siguiera manchando a la nieve blanquecina dejando un rastro evidente de su cuerpo, intentando cerrar la hemorragia del corazón con el segundo trozo de camiseta que había roto. El camino fue largo y cansado, pero al final llegué a la plaza muchísimo antes del amanecer.
Dejé en el suelo a Nathan, me dirigí al pozo y terminé de quitar el último clavo para quitar las tablas que lo tapiaban. Eran cuatro tablas y ocho clavos en total, que dejé reposar en el suelo, junto con el corazón y el cuchillo. Miré hacia el interior del pozo: era un pozo normal y corriente oscuro y no muy profundo, solo que sin abundancia en agua.
Me acerqué a Nathan y lo cogí en brazos con la poca fuerza que albergaban mis brazos. Lo apoyé en el borde del pozo dejando descansar un poco mis brazos, y comencé a mirarlo a los ojos. Era mi mejor amigo, y yo le había matado de esta terrible manera y ahora me disponía a ocultar su cuerpo. Comencé a llorar más sonoramente y más intranquila. Solo por el juego, solo por mi felicidad...
Con los ojos cerrados, le empujé hacia el interior del pozo. No quería ver cómo se estampaba contra el suelo, pero escuché cómo su cabeza se rompía por la mitad pues se había estampado contra el suelo y el agua y la sangre me habían salpicado la cara. No quise pensar como estarían sus huesos de rotos, pero no me hacía falta ser una bruja para adivinarlo. Abrí los ojos justo cuando me di la vuelta para desenvolver el corazón de la camiseta, ahora roja y algo chorreante de sangre. Su corazón era flácido, parecía muy débil. Notaba entre mis dedos que si clavaba una simple uña cuantiosa sangre podría salir de allí. Volví a cerrar los ojos y de nuevo, me di la vuelta para estar frente al pozo; y así, arrojé su corazón junto a su cuerpo.
-Aquí tienes mi felicidad, Nathaniel– Dije en hilo de voz que costó pronunciar a mis cuerdas vocales temblorosas de miedo.
Esta vez, me tapé los oídos, por si acaso. Abrí los ojos dándome la vuelta y comencé a colocar las tablas en la misma posición de antes, y a clavar los clavos con ayuda del mango del cuchillo aún manchado de sangre, al igual que mis manos y mi rostro.
Ya terminada la tarea, con las manos frías y temblorosas, volví a coger el cuchillo y me volví a adentrar al bosque mirando si había dejado algún rastro de sangre. Ya era muy tarde, y no creí que Joe se encontraría aún esperando mi llegada, así que me fui corriendo hacia el lago.
Esta vez que la ansiedad me volvió a aumentar descontroladamente, pues me costaba respirar de nuevo y las lágrimas de agonía volvieron a borbotar de mis ojos. No me creía lo que estaba haciendo…
Me desnudé con desazón en la orilla del lago para poder quitarme por completo aquel olor horroroso a sangre. Tuve suerte de que Joe ya se había ido, pero me puse triste al ver que tenía una sorpresa para mí: un nuevo asiento balanceador al lado del otro, pero este nuevo con flores enredadas en las cuerdas que lo sujetaban. Él haciéndome aquello y yo matando a su hermano.
Me senté sobre la orilla llena de rocas pequeñas ahora, totalmente desnuda mientras me salpicaba agua por todo el cuerpo y me frotaba toda parte de mi cuerpo alterada. No me sumergí esta vez en el lago por si no me daba tiempo a secarme por completo, pero el no hacerlo me creó intranquilidad al pensar que todo el olor a sangre no se iría. Me frotaba las manos con agua millones de veces, pero las seguía notando sucias y con olores repulsivos. Esa suciedad no se me iría nunca…
Lavé el cuchillo y me lo volví a meter en el escote para devolverlo limpio a mi madre sin que se diera cuenta de nada.

-¡Max! – No le di tiempo a responder, le cogí del brazo y lo llevé a un lugar apartado de los demás.
No quería confesarme para ganar el juego, solo quería confesarme porque se lo necesitaba contar a alguien que no me pudiera castigar por ello. Porque no, lo que pasó esa noche no había sido una horrible pesadilla. Había matado a alguien y había escondido todas las pruebas con la mayor sangre fría que albergaba. Y sabía que Max guardaría bien el secreto…
-No me fastidies, ¿tú también? – Se quejó Max pensando en que yo había pecado para ganar el juego, pero al fijarse en mi rostro pálido, en mis grandiosas ojeras que me llegaban hasta las mejillas.
Tenía un aspecto realmente aterrador aquella mañana, y Max no dudaba en ello pues su expresión facial fue de recuerdo. Bajó la mirada, lo que me dio por pensar que incluso le costaba aguantarme esa cara de muerto viviente sin dormir porque había matado a la persona con quién me iba a casar. Espléndido.
-Oye, ¿has visto hoy a…? – Intentó preguntar, pero se cortó al pensar en lo correcto. Levantó la mirada poco a poco para mirarme con miedo y preocupación.
No necesitó que me lo preguntara, yo comencé a llorar mientras asentía. Pasé mi dedo índice rozando mi cuello poquito a poco en señal de que le había matado. Su rostro fue épico, y no me extrañaba, ni siquiera me extrañó que casi se desmayara. Al fin y al cabo, él también estaba metido en todos nuestros pecados…

8 comentarios:

Gaia dijo...

Guau... O.O Sí que me imaginaba que a Iris le daría la locura de atacar a Nathan con el cuchillo, pero no llegué a pensar que sería capaz de matarlo arrancándole el corazón, madre mía. Por lo menos ha tenido la sangre fría de esconder las pruebas, y, aunque también se ha convertido en una asesina, espero que no la pillen, vengar a su hermana me parece una razón suficiente para justificar que haya sido capaz de matarle, por bruto que suene xDD

Me ha gustado mucho cómo has descrito sus sentimientos y reacciones, porque también se ve que, como es lógico, se siente abrumada por haber matado a su mejor amigo y prometido.

Ya sabes, espero el próximo eh :) jejeje

Un besooooote! ^^

Nana dijo...

Tocaya, ahora si que tengo que decirte que te estás saliendo con la historia! O.o Así es como me he quedado al leer lo que Iris ha sido capaz de hacer... Y joder, yo tampoco me hubiese arrepentido de haberlo hecho. Nathan mató a su hermana... Estaba medio loco, le faltaba más de un tornillo por ahí dentro.
Aunque también entiendo la angustia de Iris. Raro que no haya vomitado de la impresión y la adrenalina xD Me ha gustado mucho la parte en la que lo tira al pozo, súper bien detallada. Me he imaginado cada imagen como si estuviese viendo una película.
Espero que Max no grite a los 4 vientos que sus amigos son unos asesinos en potencia. La siguiente será Iris asesinada por Joe... "Fin del Juego" - Saw xDDDDDDDDDD

Chulísimo!
Un besazooooooo :D

A voice in the mist dijo...

No me lo imaginaba tan... bestia O.o joder, le ha arrancado el corazón de cuajo. Pedazo venganza. Me gusta xDD Me ha gustado mucho este capitulo. Con todas sus emociones y reacciones. Sobre todo me ha gustado lo que ha dicho Iris al tirar el corazón al pozo. "Aquí tienes mi felicidad, Nathaniel" Muy...no sé como definirlo ¿poético? xD Ay...espero que no la pillen.
En serio, capitulazo. Sigue así!!!
Un beso!!

Jose dijo...

De pana no esperaba que lo matara, osea si todo el dolor, la desesperación, los bajos sentimientos~ la adrenalina pero O_O enserio lo mato y lo lanzo al pozo con tanta frialdad~ ahh ella me dio miedo... Ojala no la maten a ella también, ya esto se convirtió en ver quien mata a quien~ pobre Joe cuando se entere! el es taaan aay pobre~ y de Max ps que no se le ocurra decir nada ahora si, con eso de que la que menos que esperaba se atrevió a tanto!

creo que lo que mas lamento ahora es lo destruida que estará la mente de la pobre Iris a causa de ello...

Te luciste, me encantaron estos últimos capis, tanta sangre, esos sentimientos y lo detallado de cada situación, (por mas sádico que parezca xD) me encanto... Ya quiero leer lo que sigue!^^

un beso byeee

Rose B. dijo...

Iria una asesina... Oh por dios Aria como va a seguir esto? que sucede con todos, son niños D: Aww pero no puedo evitar que me encante, te botas con cada capitulos y nos dejas con ganas de mas y eso no es justo ¬¬ `pero se te perdona porque eres maravillosa en eso

Besos :)

Ivel dijo...

Holaaaaaa, lamento no comentarte antes hace rato que no veìa un ordenador xDDD Vaya con Iris!!!! Roja, debo felicitarte porque realmente te ha quedado buenísima esta historia. O.o Què pasarà luego? Sigueeeee... Besos, hijita te quierooooooo!!!! Ahora, para remediar el no comentarte antes pasarè por las demás entradas dejando una carita feliz :) xDDD

Aretussa Margaritti dijo...

0_0 vaya llevo poco leyendo tu blog recien me suscribi y tengo que decirte que es muy muy muy bueno y me encanta este capitulo aunque uff no me imaginaba que le arrancaria el corazon
si quieres pasate por mi blogsagalapuertamagica.blogspot.com

Anónimo dijo...

http://lascronicasdekalaur.blogspot.com.es/