sábado, 15 de septiembre de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 13

Un cumpleaños con sorpresa

-¡Ya te lo he dicho! ¡Mis labios están sellados! – Repetía y repetía Max a gritos de desesperación mientras intentaba librarse de mí.
Caminábamos hacia el mercado donde Max tendría que ayudar por primera vez a su padre a vender ropajes para señoras y señores. Yo intentaba convencerle a medida que nos acercábamos a su puesto, pero era un trabajo sin recompensa. Él seguía parloteando sobre que las normas del juego le impendían hacer eso, y que bla, bla, bla…
Ese día no había muchas señoras reclamando algo de comer o un vestido que le quedase bien. La multitud escaseaba ese día, como si una ola de infelicidad hubiera abanicado la pequeña aldea en la que habitábamos. Solo unas diez mujeres se paseaban haciendo la compra, y un niño despreocupado caminaba solitario por esos alrededores.
-¡Ángel! – gritó Max para llamarle la atención y que se acercara al puesto de su padre.
Mientras nosotros nos acercábamos cada vez más al puesto, Ángel se dio la vuelta tranquilo y cuando nos vio nos saludó enérgicamente.
-Hijo, quédate un momento atendiendo el puesto… - El padre de Max, corpulento y algo bruto, le pidió a Max que vigilara el puesto aprovechando que no había mucha gente por allí.
Max aceptó de mala gana y observamos como su padre desaparecía a paso rápido mientras que Ángel se acercaba a nosotros. En ese momento, una niña se acercó corriendo hacia nosotros al grito de algo que no pudimos escuchar a la perfección. Miramos todos a la dirección donde esa niña corría, pero antes de parar en frente de nosotros, se tropezó con una piedra y cayó al suelo en plancha.
Eso ha debido de doler ...
-¡No os riais de mí!  - Gritó Alexandra intentándose poner en pie mientras sus labios formaban una sonrisa retraída.
Ángel intentándose aguantar la risa, fue hacia a Alexandra para levantarla mientras, por vergüenza de la caída, sus mejillas adoptaban un color rojo. Pero al parecer no se dio cuenta del aspecto que llevaba hasta que miró sus ropajes: parecían arañados por una bestia y estaban totalmente sucios por el polvo del suelo. Se miró el vestido y empezó a sacudirlo de polvo, pero no dejaba de estar harapiento.
-Creo que tengo que comprarme otro vestido… - Se dijo así misma, pero allí estaba Max para escucharlo todo.
Sonrió de oreja a oreja y se fue corriendo detrás del puesto para atendernos. Dio un salto y extendió sus dos brazos hacia fuera lentamente mientras movía las manos con enfásis, como mostrándonos todo lo que él y su familia vendían. Mediante risas de Alexandra, Max le decía el valor de todos y cada uno de los vestidos mientras Ángel y yo nos encogíamos de hombros. Al parecer, casi todos los vestidos costaban alrededor de 50 monedas de plata, algo lo suficientemente caro para un estamento tan pobre como el que éramos.
-No te preocupes Max, que mi madre me podrá arreglar el vestido…
De repente, sin previo aviso, resonó por todas partes el sonido similar al de una explosión. Todos nos giramos hacia el lado dónde lo escuchamos, dónde apuntaba claramente a la cámara de torturas. Mantuvimos el corazón en un puño, mientras lentamente, un humo espeso y negro salía de la chimenea. Gritos desgarradores resonaban allí dentro. Mi pecho quedó oprimido sin posibilidad de coger aire moderadamente. ¿Acaso estaban torturaban a alguien? 
Ahora, no había ni un alma caminar por allí. Solo nosotros cuatro, observando estupefactos como salía tal humo de la chimenea escuchando esos gritos de insufrible dolor mientras el frío viento nos azotaba los cabellos.
-Yo me voy de aquí… - dijo Alexandra en un hilo de voz chirriante y llorón.
La miramos sin cambiar expresión del rostro, y observamos como se alejaba llorando hacia su casa, lejos de esos gritos. Y no me extrañaba nada, pues a mí también me daban ganas de irme llorando a mi casa. Pensar que esa persona a la que torturaban en ese momento podríamos ser nosotros...
Los gritos cesaron. Así, sin más. No se escuchaba nada, pero el humo se extendía más y más hacia nosotros. El viento llevó ese humo hacia nuestras fosas nasales, provocando la misma sensación nauseabunda que cuando descubrimos el caballo muerto en la caballeriza. Era obvio ¿no? Estaban quemando a una persona viva, y además, ya habían acabado por arrebatarle la vida. Me pregunté que podía haber hecho para merecerse ese castigo...
Nos tapamos la nariz rápidamente para impedir percibir ese olor tan pestilente a churruscado. Max se quejó fuertemente soltando un gruñido y escondiendo su rostro con sus manos. En ese despiste en el que los únicos enterados fuimos Ángel y yo, este agarró un vestido cualquiera de los que Max vendía y se lo escondió debajo de su camisa.
-Yo me voy de aquí… - masculló Ángel cuando ya estaba yendo y caminaba hacia la dirección por dónde Alexandra había desaparecido.
Max se reincorporó con los ojos llorosos por la peste y se despidió con una sacudida de la mano, aún confuso. Yo seguí a Ángel, que caminaba rápido y directo hacia donde estaba Alexandra. Cuando estuvimos en una de las calles dónde se encontraba la casa de ella, alejados de ese olor a muerto quemado (literalmente), le agarré del hombro haciendo que se diera la vuelta y me mirase. Permanecía con los brazos en el estómago, ocultando el vestido.
-¿No podías comprarlo en vez de robarlo? – le reproché cruzando mis brazos sobre el pecho.
Él bajó su mirada hacia el suelo, sabiendo lo que acababa de hacer. Pero al pensar eso, una sonrisa se formó en sus labios. Soltó una pequeña risa sorda y me volvió a mirar.
-¿Hacemos un trato? – No le contesté. No me gustaba esa mirada penetrante y misteriosa, y menos en esa situación – Yo le regalo el vestido a Alexandra y tú no dices nada a nadie sobre el robo del vestido. A cambio, te cedo mi pecado... - Al ver mi cara de confusión y mi ceja arqueada, suspiró divertido y me explicó – Tú le dices a Max que has cometido un robo, y te quedas con el pecado.
No supe si reír o llorar. En fin… ¿Que me regalaría ese pecado? ¿Y para qué lo quería yo? Aunque quisiera con todas mis fuerzas hacer que devolviera ese bien robado a Max, no lo pude hacer...
El cumpleaños de Alexandra estaba próximo, y él ya había elegido su regalo perfecto. En una aldea tan pobre como esta, un animal o incluso una rosa eran regalos demasiado valiosos. Y sus mejillas rojizas cada vez que se acercaban el uno al otro, demostraban que Ángel solo quería verla sonreír.
Lo peor fue cuando pensé en los matrimonios concertados. ¿Suerte? Esperé que haya en un futuro para esos dos…
-Está bien, pero no quiero ese pecado. No diré nada – Juré a regañadientes.
Pero me hizo feliz ver cómo esbozaba una sonrisa de oreja a oreja y me plantaba un beso en la mejilla y me lo agradecía llamándome hermanita pequeña cariñosamente.

Solo por esa vez, nuestros padres nos dejaron celebrar el cumpleaños de Alexandra con todos los Pecadores por la noche. Fue algo inusual y sorprendente esa autorización, pero nos alegró bastante. Alexandra no dejaba de reír y de sonreír cuando la dimos todos los regalos. Nunca habíamos estado tan a gusto en nuestra vida. Sentados sobre el frío suelo de la plaza del pozo, charlando tranquilamente y sin ninguna preocupación que nos inundara la mente. O por lo menos en esos momentos.
-Qué armonía… - Comentó Helena soltando un profundo y largo suspiro.
Todos asentimos dándola la razón, pero toda armonía se tenía que ir al infierno. Ya era demasiado tarde, y todos nos teníamos que ir ya a nuestras casas a dormir. Todo muy tranquilo, todo muy agradable... Una de las mejores noches de mi vida, hasta que me dieron esa horrible noticia...
Me dirigí hacia casa caminando feliz por lo bien que me lo había pasado esa noche. Recordando los momentos en los que nos mofábamos de Max en broma, en los que dábamos los regalos a Alexandra y gritaba como una histérica por la emoción, en los que añorábamos recuerdos de más pequeños… Eran momentos felices de la infancia que nunca se perderían.
Abrí la puerta y la cerré tras de mí, apoyándome en ella e intentando reprimir una sonrisa de las más felices y satisfactorias de mi existencia.
-¿Dónde está tu hermana? – Preguntó padre nervioso mientras se levantaba de la silla. Madre hizo otro tanto mientras se acercaban a mí alterados – Creí que se había ido al cumpleaños con vosotros… - Borré la sonrisa de mi cara.
 La profecía estaba dicha: en ese momento fue cuando empezó el juego realmente, y era en ese momento cuando se despertó la locura que algún Pecador llevaba dentro.
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¡Hola a todos! No os preocupéis, que en el siguiente capítulo ya empezará toda la locura gore que necesitaba soltar (O.o), y comenzaré a resolver a algunas dudas. No todas, que algunas las tendré que dejar para más adelante.
Bueno, os quería recomendar un blog que he descubierto esta misma semana y me ha encantado. Ya sabéis, pasaros si os apetece y si os gusta pues eso XD 
Os paso el blog: http://darkmonskingdom.blogspot.com.es/ 
Gracias por leer mi blog, y por todos vuestros comentarios. Que ya era hora de decirlo JAJA :D Un besazo. 

10 comentarios:

Gaia dijo...

Quemarse vivo tiene que ser una de las peores torturas, se me han puesto los pelos de punta en esa parte.
Siempre me hace mucha gracia lo bien que se llevan estos chicos y me ha matado que Ángel le haya robado ese vestido a Max sin más, ¡como si no fuese a notarlo! Yo le contaría que fui yo la que lo robó, pues él no puede hacer ni decir nada... jajaja xD
En fin... que después de lo que pensé que sería una tregua de sucesos trágicos cuando has descrito el cumpleaños de Alexandra, ahora resulta que las locuras acaban de empezar... madre mía, sorpréndeme pronto! O.O jejeje
Un besooooote!

Nana dijo...

Yo he olido a un muerto y quemado te aseguro que huele a pollo por el vello que tiene en el cuerpo xD Eso durante, después ya si que huele que apesta xD Fue en una Universidad de medicina eeeeeh ¬¬ xDDDDD

Muy mono Ángel y muy patosa Alexandra. Cuando me he imaginado la situación no he podido parar de reírme. Típico momento de aguantarte la risa, acudir a ella medio corriendo y decir entre estallidos de risa contagiosa... estás bien? xDDDDDDDDDDD!

Tengo ganas de que llegue la parte gore de la historia. ¿Cuántos morirán? ¿Cuántos vivirán? No se juega con trucos del infierno ;) Ale, ya sabes, resuélveme pronto donde se ha metido la hermana de Iris.


Un besoteeeeee :D

αℓεxαη∂яα dijo...

¿Quién es al que han quemado? Humm...espero que no sea nadie relacionado con Iris. El olor a putrefacción en ese momento debió ser asqueroso...
La madre que parió a Ángel xDD y encima te intentaba pasar el pecado a Iris para que no dijera nada, bueno, al menos se negó a aceptar ese pecado.
Me temo que la felicidad del momento de el cumpleaños de Alexandra y de la felicidad que había antes de esto se va a acabar .
¿DONDE COÑO ESTÁ NADIA?¿Que cojones la habrán echo? ¿Han sido los pecadores? Lo mismo no son ellos.... Yo sigo con mi conspiración contra Nathan si es uno de los pecadores jajajaj A si que ya sabes de quien es el voto en la encuesta xDDDDDDDD

Bueno espero tu siguiente capítulo y como siempre la intriga... (¬¬) Un gran capítulo como siempre Aria :)
Un abrazo grandote, Taiga :3

Thalia dijo...

Uuuuuuuh, me huele mal lo de que hayan quemado a alguien (¬¬) Que cabrón es Ángel xDDD Ains, aunque es por Alex pero no quita que lo haya robado... Pobre Nadia T.T ¿Donde estará? Como se la hayan llevado lloro T.T Yo ya tengo decidido cual es el culpable jejejejejejeje Seguro que es Nathan, seguro que es él, si no te mato xDD
Buen capítulo violadora mía xDDD Un besazo :)

A voice in the mist dijo...

Y mientras esperamos a que resuelvas dudas sigues creando intriga. Pero que malas que sois todas! xD Y seguramente no dirás a quien han quemado ni que ha pasado con la hermana de Iris. Por lo menos han podido tener un momento de felicidad con el cumple de Alexandra. Me ha matado Ángel. Que cabron xD asi cualquiera consigue un regalo bonito xD
en fin, sigue!!
un beso!!

Lady Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lady Black dijo...

Mira que eres cruel y te encanta dejarnos con las ganas, eh? :)

La escena del mercado ha estado chula. Todo parecía más o menos normal, pero el momento de la explosión... Ya me ha dejado con la mosca. Y ese olor... Creo que lo estaba percibiendo desde aquí, se me ha puesto la piel de gallina.

Sigo sin comprender por qué todos están tan empeñados en tomarse el jueguecito tan a pecho. Es tan macabro... Bueno, en realidad es tan jodidamente macabro que hasta tiene su punto de excitación xD

Y menudo final épico... Ahí sí que me has dejado con las ganas, pero bien. Y encima, te quedas tan ancha diciendo que ahora empieza la parte gore... No sé si quiero mirar xDD

:)

Aixxx, no nos dejes con la intriga mucho tiempo, por el amor de Dioos!!

Sabes? A mí también me pasa... Es difícil encontrar tu propia voz. A veces, te impregnas tanto de lo que lees que lo acabas haciendo tuyo.

1 besazo enormeee

PD: YA ME HE VUELTO A EQUIVOCAR DE CUENTA xDDDDD

Anónimo dijo...

Ala, adios Nadia. Ya te han matado, descuartizado, amordazado y todo lo que se pueda imaginar jajaaj

Joder, ha empezado todo muy bien (excepto por eso de que han quemado a alguien), y ala.
No dejas de sorprendernos ajjja

Un beso, enana.

Gaúl.

Jose dijo...

Chamo que oír a una persona quemándose, debe ser lo peor de lo peor, siempre he pensado que es una de las peores formas de morir!

PD: Hoola! así que sabes japones eh! xD que bien! me encanta encontrar personas que ademas de que me caigan bien, comparta cosas de mi interés :3

Perdona por pasar hasta ahora, pero ya vez, que apenas y saque tiempo!!!
un beso!

Ivel dijo...

:)