sábado, 8 de septiembre de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 12


Tú sabes quién lo hizo
Nada de lo que creía que iba a pasar ocurrió. Me sentí como si no conociera a mis mejores amigos, como si se hubieran convertido en unos completos desconocidos para mí. Como si ese maldito juego les estuviera cambiado los valores como personas, y lo más importante, como niños que éramos.
-¡Y dijo que iba a encontrar a el culpable! – Ángel echó a reír vesánicamente siguiendo con la conversación tan “interesante” que estaban teniendo – No tiene fe ese hombre… ¿Cómo piensa encontrar al culpable del asesino de hace 20 años y de los destrozos de Gilbert?
Todos comenzaron a reír con él. Todos, absolutamente todos. No entendía nada. ¿Hasta el propio Gilbert se reía de sus heridas? En su cuerpo se dejaban ver vendas en todas sus extremidades y una gran costra en la cabeza que dejaría cicatriz de por vida. ¡Hasta él dijo que quería venganza! ¿Por qué ahora se reía junto a ellos de sus desgracias?
Esto era de locos. Se seguían tomando como un juego lo que se estaba convirtiendo en una de las más horrorosas torturas. ¿Cómo poner fin a esto?
-Oye Max, ¿por qué no das fin al Tiempo de Sangre y así vemos quién es el ganador? – sugerí inocentemente a mi amigo sentado en el suelo riéndose con ellos. El único que creía profundamente en la existencia de Dios y lo estaban convirtiendo en un cuerpo sin alma ni sentimientos…
Arqueó una ceja con un toque de diversión y sarcasmo en sus ojos. Quiso reprimir una carcajada, pero no lo consiguió, así que todos los demás comenzaron también a reír con él. No me hizo gracia, así que permanecí seria fulminándolos con la mirada.
-Iris… - Nathan estaba al borde de un ataque de risa, y a mí no me hacía mucha gracia que se rieran del hecho de que alguien sería castigado por la maldita temeridad de mis amigos– El juego acaba de empezar…
¿Y ese era el “hombre” con el que contraería matrimonio próximamente? ¿Cómo iba a ser capaz de enamorarme de una persona así? Tuve que admitir que esa mirada inundada por la maldad y la imprudencia me cautivaba, pero esa risa demente que formaban sus cuerdas vocales perdía todo el encanto y me hacía tenerle miedo y asco.
Me levanté del suelo bruscamente con el ceño fruncido y una mirada que rezaba que no estaba dispuesta a apiadarse de sus almas. Los miré uno a uno decepcionada, observando sus rostros envueltos en la suciedad del mal en persona. Me acerqué a Nathan con decisión, levanté mi mano ahora hecha un puño y le atesté un puñetazo en la nariz casi imperceptible. Cayó de espaldas contra las tablas que tapiaban el pozo con una nariz amoratada y algo de sangre cayendo por uno de sus orificios nasales. Seguí adoptando la misma postura seria y fría mientras observaba con repugnancia aquel chico de ojos ahora asustados. Los demás no hicieron nada, solo observaban esa escena despreocupados, como sabiendo lo que iba a hacer en cualquier momento. Joe se tapó la boca disimuladamente ocultando la sonrisa que sus labios formaban.
Caminé sin cambiar la expresión de mi cara lejos de ellos, mientras alguien me intentaba parar con su voz:
-¿A dónde vas? Quédate con nosotros… - Suplicó Lauren en un hilo de voz, pero la hice caso omiso y seguí caminando.
 ¿Dónde poder encontrar un lugar donde nadie me encontrara por casualidad? En ningún sitio, por eso me decanté por el bosque, por el asiento que se balanceaba y por la humedad del lago.
No los entendía. No entendía nada.  ¿Por qué Helena tuvo que inventarse ese maldito juego? ¿O por qué yo tuve que sacar el tema de la herejía? Todo se estaba complicando hasta el punto en que iba a ver un derramamiento de sangre. Me sentía como la única persona cuerda de todos ellos. ¿Por qué no rechacé jugar a eso? Tenía que pararles. Algo en mi interior me decía que eso solo era el principio de una horrible masacre.
Me acerqué al asiento balanceante que Joe me había hecho, le quité de encima las hojas secas que se habían caído del árbol que lo sujetaba y me senté en él balanceándome lentamente. Apoyé mi cabeza en la cuerda derecha y cerré los ojos tranquilizándome. Vaya locura de vida…
-Este sitio es bonito. –Escuché la voz serena de Nathan en frente mía, pero no me digné a abrir los ojos -No me extraña que a mi hermano y a ti os guste venir aquí…
No solo me seguía hasta aquí, si no que lo hacía cada noche que quería ver qué hacíamos su hermano y él. Abrí los ojos y le vi con una sonrisa en su rostro limpiándose la sangre de la nariz con un trozo de tela blanca. Quedamos en silencio durante unos minutos mirándonos a los ojos confusos y avergonzados. Se guardó el trozo de tela en el pantalón y se acercó a mí dudoso.
-¿Sabes que el hecho de que me hayas golpeado y que lo hay visto algún adulto te supondría ir directa a la cámara de torturas? – Cruzó los brazos sobre su pecho, ahora totalmente serio que me hizo dudar de que si eso era una broma o no.
-Da igual. Es donde vamos a acabar todos si seguimos así… - Bajé la mirada afligida por la verdad que habían pronunciado mis labios.
Nathan suspiró con pesadez y se acercó a mí como cansado. Se arrodilló frente a mí apoyando sus brazos en mis rodillas y haciendo que el balanceo parase. Ahora sonreía tímidamente, una pequeña sonrisa incapaz de ser observada por cualquiera, excepto yo.
-No diré nada sobre el puñetazo. Pero me tienes que prometer que aguantarás a estos pesados con el juego. No tardarán mucho en olvidarse de él… - Ladeó la cabeza y me sonrió más ampliamente, pero yo no conseguí ni mostrar una triste mueca en mi rostro – Quiero verte feliz. No quiero que mi futura esposa esté así de enfadada y triste siempre… - Esa  última frase lo dijo como un niño bueno, con voz ñoña intentando que sonriera.
No quise sonreír, pero por no ser mala persona le mostré una pequeña sonrisa. ¿Acaso él se estaba enamorando de mí? Sí, es lo que yo tenía que estar haciendo en esos momentos, pero no podía. El corazón no me palpitaba apasionadamente, no me ponía nerviosa ante su presencia y no sentía mariposas en el estómago, tal y como madre me explicó.
Saqué esas ideas de la cabeza intentando pensar que ya tendría tiempo para enamorarme de él, y dudé una vez más de sus palabras:
-¿Por qué parece que estás desacuerdo con ellos? Si eres el primero que quiere pecar…
No me contestó al instante, pero tampoco parecía que se lo estuviera pensando. Únicamente me miraba sereno y misterioso, como si mi rostro tuviera secretos encerrados en esas expresiones que mostraba. No parpadeaba, incluso me pareció ver como esos ojos grises tomaban colores verdosos a medida que pasaba el poco tiempo. Un pequeño silencio adornado con el cantar de los pájaros y el viento fúnebre que hacía caer las hojas secas de los árboles, para que comenzara a hablar otra vez:
-Nadie está de acuerdo. Solo nos arrastramos hacia las mismas opiniones que los demás. Somos marionetas -Su voz era adusta, pero su forma de mirarme al decirme esas palabras me parecieron cuchillos a punto de atravesarme el pecho – Solo quiero que seas feliz… - Volvió a repetir, esta vez más directo, pero con un tono de voz más apasionado y profundo.
Se levantó del suelo rodeado por hojas secas mientras yo le seguía con la mirada. Me tendió una mano mostrando una nueva sonrisa más amplia. La acepté.
Somos marionetas arrastradas por la opinión de los demás y por la presión de grupo. Pero si nadie estaba de acuerdo con el juego… ¿quién se había atrevido a hacer daño a Gilbert? A lo mejor mis sospechas fueron falsas al pesar que uno de los Pecadores le había agredido. Entonces…
No sabía ni lo que pensaba. Estaba ofuscada y confusa por todo. Tendría que hablar con Max y sonsacarle algo, ¿serviría eso de algo? No lo sabía.  A lo mejor, tuve que tener en cuenta que la persona que menos destacaba en todo esto era el verdadero culpable. ¿A qué sospechoso aferrarme?

9 comentarios:

Gaia dijo...

Se me ponen los pelos de punta solo de imaginármelos a todos con cara de dementes riéndose por lo ocurrido. Es ciero, la única cuerda parecía Iris, y le ha echado un par de ovarios pegándole a Nathan xDD pero aunque él haya vuelto y le haya dicho esas cosas... mmmm, yo sigo creyendo que tuvo que ser uno de ellos, el que menos se esperen.
Pero me esperaré a ver qué pasa en el próximo capítulo :)
Un beeeeeeso! ^^

laura dijo...

Solo tengo una cosa que decir: Todos locos XD. Al final todos van a acabar locos y matándose entre ellos. Joder, si el juego acaba de empezar y ya han herido a Gilbert, no quiero saber como va a acabar esto (bueno, sí). Mentalmente he aplaudido a Iris cuando le dio el puñetazo a Nathan. Al final Max es la clave para averiguar quien le hizo eso a Gilbert.
Muy buen capitulo, nieta.
Un abrazo

A voice in the mist dijo...

Al final se van a volver todos locos, o unos sádicos. Cualquiera diría que no están de acuerdo con el juego. Y si es así ¿para que siguen? Iris ha dado el paso para dejarlo estar, tenían esa oportunidad. Me he alegrado cunado Iris le ha pegado el puñetazo a Nathan. Tendría que haberle dado más fuerte. No creo que haya conseguido quitarle la tontería del todo xD
En fin, que me enrollo xD Muy buen capitulo!!!
Un beso!

Nana dijo...

Más vale no fiarse de nadie y de todo el mundo al mismo tiempo. Deja que te cuenten y tú no cuentes nada, ahí está el truco de siempre xD
No, en serio, ya te vale, me estás dejando un lío muy grande en la cabeza y al final voy a terminar loca yo también, los voy a matar a todos y gritaré a los 4 vientos que yo gané el juego ¬¬
A mí me tienes que aclarar demasiadas cosas eh... Así no podemos seguir o te meto el dedo en el ojo! xDD

Ale ale, ya estás escribiendo otro xDDDD Pero tranquila, tú sin prisas para quitarme el ansiedad jajaja


Un besoteeeeeee

αℓεxαη∂яα dijo...

Yo sigo sospechando de Nathan, no me lo acabo de tragar. En realidad no me fío de ninguno pero del que más desconfío es de él.
Todos están locos, están como cabras ¿Reírse? ¿Reírse de las desgracias ajenas? Increíble...sí, es cierto, Iris es la única cuerda en esto, pero pienso que si todos acaban matándose entre ellos, Iris acabará también por dañar a alguien para no ser dañada ella...
Estoy de acuerdo con Iris, lo único que han echo es tomarse el juego más enserio de lo que es, de pequeños pecados como robar un trozo de pan o decir una pequeña mentirijilla a dañar a una persona hay un gran paso.
Como ha dicho Laura en su comentario al que estoy totamente de acuerdo: "Joder,si el juego acaba de empezar y ya han herido a Gilbert, no quiero saber como va a acabar esto (bueno, sí)." Todos van acabar matándose unos a otros (Como he dicho antes xD Me repito, Lo sé xD), si no los matan antes en la cámara de las torturas...
También pienso lo de Max... hay que tener una mente muy fría si no siente nada por algo de eso o si no expresa sentimientos, si es capaz de reír sabiendo algo así...
Sea quien sea quien haya herido a Gilbert, si es o no de los pecadores (Que seguramente)nos has dejado igual con la intriga.
Iris no puede fiarse ni de su propia sombra a este paso...
Bueno muy buen capítulo, como siempre, siempre dejando con la intriga la cabrona ¬_¬ xDD
¡Un abruzo, Taiga!
PD: Ole los ovarios de Iris, sinceramente, yo le habría arreado un puñetazo a cada uno de los presentes xD Pero da igual ¡OLE SUS OVARIOS!

Jose dijo...

Yo digo que aquí lo que hay es una supervivencia absoluta, y si nadie esta de acuerdo con el juego, mejor es no fiarse, no puedes saber quien hará algo, así que porque no hacerlo tu no? >.< Enserio que la admiro a Iris, yo ya le habría dicho a todos sus cuatro cosas y me liberaba de aquello, a ese punto terminara ella mas loca que todos... Luego de pensar unos segundos, se me ha metido en la cabeza que tal vez el que mas se negó, esta rompiendo las reglas, capaz y es su forma de hacerlos arrepentirse xDDD Osea sospecho de Max .__.
mejor me espero al próximo capi jee!


Saludos Aria^^ ya vez aquí estoy!
Creo que lo único bueno de pasar tanto time sin entrar al blog, es que cuando vuelvo hay mucho que leer :3

Anónimo dijo...

Toma puñetazo, y bien que se lo merecia... jaajaj
Yo creo que el culpable es Alma, Jaime, Natalie... Algunos de estos que no hayan salido mucho. Esos son los culpables jaajjaj Bueno, yo le he dado a max en esa encuesta porque mucho Dios pero mira como le divierte esto... ¬¬

Un beso, enana.

Gaúl.

Lady Black dijo...

Todo esto es muy extraño y se me hace raro ver la actitud que todos mantienen. Pero la que menos entiendo es la de Nathan.

Qué narices se supone que pretende ese hombre. Yo el cuento este de "sólo quiero que seas feliz", no me lo trago. Empiezo a percibir algo oscuro en él. Y espero que me equivoque, porque Iris es buena chica y me la veo enfangada hasta las orejas.

Muy buen capítulo :) Me ha encantado cómo has descrito esa reunión entre todos. Un poco macabra, pero en el fondo, todos tenemos un lado así.

Bueno, sea como fuere, por favor, sigue escribiendo, porque Nathan me tiene muy mosca!!!! :) Porfiii!!!

1 besazo enorme, preciosa! Gracias por todo ^^

Ivel dijo...

:)