sábado, 1 de septiembre de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 11

Te castigarán por ello

Joe y Ángel corrieron hacia la caballeriza aguantándose la respiración para alejar ese horrible olor mientras alzaban a Gilbert para llevarle a ver la luz del sol: Ángel de la cabeza y Joe de los pies. Le dejaron en el suelo con la espalda apoyada en el muro del pozo mientras ahogábamos un grito en nuestras gargantas al fijarnos bien en su aspecto.
-Alma, ve a por un cubo lleno de agua del pozo – Le mandó Jaime mientras se acercaba a Gilbert para examinar sus heridas -¡Corre! – gritó al ver que sus piernas no se movían presa del pánico, pero al oír esa orden desesperada echó a correr.
Gilbert se mantenía con los ojos entrecerrados intentando mantenerlos abiertos; la cara la tenía llena de sangre por la profunda herida que le habían proporcionado en la cabeza; y pequeñas heridas y moratones se amontonaban en sus extremidades que poseían un ligero tembleque.
-¿Qué te han hecho? – Preguntó Natalie horrorizada mientras se acercaba a él y le apartaba el pelo de la horrible herida de la cabeza.
-Yo… - Intentaba decir Gilbert sin aliento alguno. Mientras tanto, Natalie se arrancó un trozo de tela del bajo de su vestido, tal que así con esa tela se la enrolló a Gilbert en la cabeza para que la hemorragia parase y su rostro dejara de ensangrentarse. Era verdaderamente aterrador verle así – Me encontré una nota que decía… que debía venir a este sitio…  - Le costaba hablar y tenía que hacer pausas incluso en medio de alguna frase para coger aire – No le conseguí ver la cara,… pero me empezó a atacar y… -Cogió aire más apurado y nervioso - quería matarme…
Nuestras respiraciones se volvieron más pesadas a medida que Gilbert nos lo contaba y mientras curábamos esas heridas desgarradoras. Alma no tardó en venir con un cubo lleno de agua, y se lo agradecimos, pues esa interrupción nos obligaba a cerrar el tema de conversación y no lo volvimos a abrir. A Gilbert le habían atacado y no sabíamos quién podía haber sido. Aunque, una cosa tenía clara, los Pecadores no éramos de fiar, y no me costaba nada imaginar que uno de mis dementes amigos habría causado esas heridas a Gilbert. ¿Serían capaces de dañarse los unos a los otros para ganar un insulso juego? Solo había una forma de saberlo: si habían sido uno de nosotros quien había dañado a Gilbert, se lo tendría que haber contado a Max para poder ganar el juego… Max era el único que podría conocer la identidad de esa persona, pero… Iba en contra de las normas contar los pecados de los demás… ¿Qué hacer?
-Solo quiero venganza... - susurró Gilbert en un suspiro estremecedor mientras la rabia del demonio apoderaba sus ojos.


Al día siguiente, Gilbert y los soldados eran el tema principal que se escuchaba por la aldea. Aún nadie había conseguido ver la cara al detective recién llegado a Blackroad, pero pronto acabaría esa angustia, pues había convocado una reunión con todos y cada uno de los aldeanos en la taberna. Unos pergaminos con ese evento de hoy colgaban por todos los árboles de Blackroad, nadie podría faltar…
El detective llegaba tarde y toda la multitud parloteaba nerviosa sobre su rostro, el comunicado que nos quería dar y otros temas poco importantes. Algunos hombres imponían a gritos en la barra de la taberna que saliera de su escondrijo el detective o que por lo menos le sirvieran algo con lo que emborracharse o con lo que alejar la angustia por esa intriga dominante en sus cuerpos.
Se habían concentrado todos los aldeanos en una taberna tan pequeña en la que respirar era complicado con solo esas cuatro ventanas cuadradas y pequeñas rozando en techo. El sonido del portazo de una puerta hizo acallar a la multitud histérica, y de esa puerta del interior de la taberna, se hizo aparecer un hombre acompañado por sus soldados.
 Sus arrugas resaltaban en su frente y mejillas llenas de heridas e imperfecciones. Llevaba vestimentas incluso más caras y elegantes que las de la familia Chrisball, algo que me sorprendió en toda regla. El poco pelo que albergaba en su cabellera se constituía de rizos alborotados de colores oscuros. En su cara, una barba perfectamente recortada y unos ojos de color azul chillón.
Con decisión y una mirada fría y firme, se subió a la barra de la taberna de un simple salto para que todos le apreciáramos con claridad; a él, y a sus botas negras con adornos plateados relucientes y brillantes. Los soldados permanecieron resguardando su espalda. El alguacil se acercó a él con inquietud y algo de miedo por la terrible forma de ser que apreciaba el detective. Se acercó a la barra, alzó la vista hacia sus ojos y dijo:
-Bienvenido a Blackroad. Mi nombre es… - Comenzó a presentarse el honrado alguacil con un ligero tembleque en las manos y piernas, pero el detective le cortó con una sacudida de la mano.
El silencio se apoderó de nosotros, pero no tardó en romperlo el detective con voz ronca, muy directa y firme:
-Mi nombre es Adrien Smith, y mi trabajo aquí es acabar con la gente que incumple las normas – Palabras suficientes para que la gente (incluida yo) se dieran cuenta de que no solo se trataba de un detective, si no de una persona que impartía justicia por doquier.
Mi corazón dio un vuelco al recordar esa extraña casa. No era una casa, ni siquiera esas personas podían siquiera llamarse soldados. Era una cámara de tortura, y esas personas eran los torturadores. Estaban ahí no sólo para dar caza al asesino, sino también para acabar con la herejía, la sublevación y con cualquiera que no acatara las leyes del obispado.
Algo en el estómago me explotó y mi respiración adoptó una postura más costosa para respirar al pensar en el maldito juego que podía llegar a los oídos del detective Smith. Si eso ocurría: adiós vida, adiós todo.
-He venido aquí porque quiero descubrir ese asesino que lleva atormentando vuestra alma inocente tantos años y darle la muerte que se merece – Continuó alzando más la voz y dirigiendo su vista a cada uno de los aldeanos, fijándose en sus rostros corrompidos por el temor. Todos, miró a todos. Se paró en mí unas milésimas más que en los demás aldeanos, o eso me pareció. Sus ojos ardieron en ferocidad, pero poco después volvió la vista hacia otra persona.
No lo había pasado tan mal en mi vida. ¿Esa mirada significaba algo? A lo mejor estaba simplemente paranoica, pero no pude reprimir un suspiro cuando apartó la vista de mis ojos. Ese hombre tenía una forma de mirar más impactante que un águila vigilando a su presa.
– El asesino de hace veinte años y la persona que hoy en día quiso apoderarse del alma de un niño podrían tratarse de personas diferentes, pero puedo aseguraros que cualquiera que incumpla la ley de Dios… - Smith dejó un silencio estremecedor de dos segundos escasos que se convirtieron en puñaladas al corazón - … será castigado con las más atroces de las torturas…
Ahora sí que no conseguía respirar bien. ¿Cómo hacía tanto calor de repente? Se me llenó la frente de un sudor frío y desagradable mientras la cabeza me daba vueltas. Sentí como si el pecho quisiera explotar dentro de mí…Como si la tortura ya hubiera empezado a iniciarse en mi cuerpo.
No había dicho gran cosa contando el número de palabras, pero lo suficiente para que se despertara en mí uno de los terribles augurios que llevaba sintiendo recónditamente desde el día en que me informaron de ese nuevo juego.
Todos los Pecadores nos dirigimos cada uno a su casa con el terror incrustado en nuestros corazones. Todos los corazones, menos en el de uno, que simplemente se reía del detective Smith en su cara.  

7 comentarios:

Gaia dijo...

Yo también dudo si el que atacó a Gilbert será el mismo asesino de veinte años antes o uno de los pecadores... pero cualquiera de las dos opciones no me gustan xDD Pobrecillo... :S
Me has dejado intrigada con ese final... En todo momento pensé que esos dos ataques tendrían que ser de la misma persona pero con lo de que todos los pecadores se quedaron muertos de terror menos uno que incluso se atrevió a reírse del detective... mmmm... Espero que sigas pronto para ver qué pasa! jeje
Un besoooote ^^
PD: Gracias por tus comentarios y me alegro de hacerte reflexionar o conseguir que te gusten los dos chicos de mi historia muajajaja ^^

Anónimo dijo...

Creo que ese detective va a crear problemas en vez de solucionarlos...
Por fin han encontrado a Gilbert y menos mal que esta vivo!! Veras... Si Habeis sido uno de los pecadores, la que se va a liar va a ser gorda jajajajjajaj que miedo XD
Genial escrito cariño. Parece mentira que con lo pequeñita que eres ya valgas tanto =D

Un beso, enana.

Gaúl.

A voice in the mist dijo...

me intriga lo que pueda llegar a hacer o descubrir el detective. Y quien ha atacado a Gilbert claro. Al menos esta vivo.
La que se va a liar como el detective se ponga a indagar sobre el juego.
Escribe más. esto me sabe a poco xD
un beso!

Nana dijo...

Esto... WOW! Así que era el pobre Gilbert el que estaba en la caballeriza... No me quiero ni imaginar cómo tendría que haberlo pasado.
Y de repente aparece un hombre que viene en nombre de la Santa Inquisición, menudo caos. Esos, antiguamente, más que solucionar los problemas, siempre los provocaban, porque todo era pecado para ellos. Eran tontos del culo.
La maraña se enreda cada vez más y yo con más ganas de saber qué ocurrirá. Creo que el que le hizo eso a Gilbert puede ser alguno de los Pecadores... Todo puede ser xD

Ya sabes, no me dejes así mucho tiempo eh eh eh eh! xDDD

Un besazooooo ;)

Lady Black dijo...

Me imaginaba que Gilbert aparecería por allí. Lo que me tiene en vilo es saber si el causante es uno de los Pecadores o el asesino.

Ya puedes seguir escribiendo como una loca, que vas a conseguir que deje de dormir con esta intriga!!!

Y el detective qué? Ese hombre tan nazi no puede traer nada bueno! Este guarda algo fijo, estoy segura de que se irá demostrando que no puede aportar nada bueno. O eso, o me sorprenderás y girarás las tornas completamente.

Qué ganas de que sigas!!! :)

1 besazo enorme!!

PD: Lo de la música es tu culpa :P Me di cuenta de que el escritor aporta algo extra si el lector puede sumergirse en ella al mismo tiempo que lee. Ayuda tanto a meterse en el texto... Y es un pedacito más del autor! :) Muchas gracias^^

αℓεxαη∂яα dijo...

Menos mal que a Gilbert no lo han matado, me has tenido con el corazón en un puño desde que desapareció, pero que lo hayan atacado... Sigo sospechando de que Nathan tiene que ver ahí...
Una nota...Quien haya escrito esa nota, tiene que saber escribir... Puff.... Vaya comedero de cabeza nos tienes hecho a mí y a todos los que te leen xD Gilbert quiere venganza... Max probablemente sepa(si es de los pecadores quien ha intentado matar a Gilbert)quien a ido a por Gilbert pero....¿Será capaz de callar?
El que atacó a Gilbert es uno de los pecadores (Pienso) y quien se haya reído en la cara del detective Smith me hace pensar que es él ¿Pero quien? La intriga me está matando.
Es normal que Iris sienta miedo, yo estaría acojonada, sin parar de comerme la cabeza. Realmente, las cámaras de torturas hacen que mi bello se ponga de punta.
¿Quien será el asesino de hace 20 años? ¿Quien? ¿Quien? ¿Y el que intentó atacar a Gilbert? En este pueblo nada es lo que parece ser, ni los adultos, ni los niños... Está bien, si, soy desconfiada xDD
Un gran capitulo sister, con bastante intriga (como siempre (¬¬))
¡Un abruzo muy grande! ^^

Jose dijo...

Y apareció Gilbert! quien habrá sido? también me inclino por la opción de uno de los pecadores, yo solo digo pobre del confesor! si es así, tener que cargar con semejantes actos en su mente y no poder decir nada, tener que dejar que continúen... y ese detective, aaahh de pana que no quisiera estar en los zapatos de esos niños! que miedo...