viernes, 20 de julio de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 8

 Un juego entre tú y yo
Nuestros movimientos sobre el juego se fueron maximizando cuando encontramos el cadáver del caballo de Lauren. Cada día podía encontrar a Max reunido con uno de mis amigos hablando, puede ser que no para confesarse, pero sus expresiones y su cautela a que nadie se enterara de la conversación les delataba. Yo aún no había cometido ningún pecado, y si lo hubiera hecho, tampoco se lo hubiera contado a nadie. Una cosa era aceptar el juego como tal, y otra cosa era convertirme en una persona más para mezclarme con la verdadera sociedad que ocultaba su rostro mediante la máscara de las mentiras.
-¿Iris? ¿Sigues aquí? – preguntó divertido mi futuro marido chasqueándome los dedos en la cara.
-¡Quita, niño! – Le di un manotazo mientras sonreía, a lo que él me correspondió con otra sonrisa tímida.
Volvíamos otra vez a las andadas de media mañana: aburrirme sobre el alféizar de una ventana mientras las demás chicas jugaban a otro juego, esta vez El escondite. Para rehuir jugar, dije que yo sería demasiado difícil de encontrar, pues era muy bajita y pequeña para que me pudieran encontrar fácilmente. Descubrieron mis intenciones, pero igualmente se rieron y jugaron ellas solas. Apoyé mis manos detrás de la nuca para reposar mi cabeza sobre la ventana, cerré los ojos.
Normalmente la gente no soñaba despierta, ni siquiera de la manera en que yo lo hacía. Mis pensamientos se veían de repente controlados por mi subconsciente sin darme cuenta de ello. Pensaba en el juego, y en cómo nos podría llevar a la locura por ganarlo, pero de repente me vi atrapada en una espiral de lujuria, avaricia y soberbia. Esos tres pecados capitales se unían formando una gota de sangre, que se derramaba lentamente sobre la superficie del agua de la laguna, dejando así, todo el lago de un color rojo lascivo.
-Estupideces… - pensé en alto abriendo los ojos en un pequeño sobresalto en el que Nathan seguía a mi lado, mirando a la nada pensativo.
-¿Sabes que hablas en sueños? – comentó Nathan aún mirando al infinito sin mostrar una sencilla mueca de alegría, seguía serio y sereno.  Me miró asustado - ¿De verdad crees que el juego nos llevará por un camino oscuro y triste?
Intenté deshacerme de sus ojos inundados por el terror fijando mi vista al frente. Con frialdad me encogí de hombros, sabiendo que la verdadera respuesta era un directo “sí”. Pareció tranquilizarle más y me dedicó una sonrisa un tanto amarga.
En el momento en el que de verdad no pude reprimir una sonrisa de oreja a oreja fue cuando Joe apareció de la nada corriendo como alma que llevaba el diablo hacia mí. Sin saludar a su hermano ni siquiera a sus amigas que se encontraban jugando, me levantó del alféizar cogiéndome del brazo y apartándome lejos de su hermano para que no oyera nuestra conversación.
-¿Quieres sonreír de verdad? – Ahí fue cuando de verdad sonreí, porque su forma de hacerme tal pregunta y sus gestos me recordaban al padre de Max intentándole vender un vestido a alguna señora ingenua. Asentí riéndome tímidamente – Pues no te olvides de venir esta misma noche al lago, que te tengo una sorpresa preparada…
Parecía un niño enloquecido por que le dieran pronto su regalo de cumpleaños. Estaba nervioso y emocionado. Por fin, pude volver a verle como era de verdad, y no como se mostraba esa noche de desamor en el que me vio desnuda. Ahora irradiaba felicidad por sus alrededores y su sonrisa se podía apreciar a millones de kilómetros de aquí.
-Vale. Yo voy, ¿pero por qué me dices todo esto ahora? – Lo intenté de verdad, pero viéndole así la sonrisa de mi rostro no se me perdería en años.
-¡Porque se me acaba de ocurrir ahora mismo! – Rió mordiéndose el labio inferior, ahora con un poco de retraimiento. Pero borrando la sonrisa de su cara, se dio la vuelta donde Nathan (aún sentado) y él mantuvieron la mirada fija durante unos segundos escasos donde pude sentir ira en el ambiente, pero era tan pequeña que no me daba cuenta de nada de lo que pasaba – En fin, vuelvo a trabajar, que me van a amonestar…
Dejándome con el corazón inundado por el misterio, volvió a correr hacia su trabajo como leñador con lo que me pareció una sonrisa de superioridad.
¿Qué se traen estos dos entre manos?, pensó la niña inocente que vivía en mi cuerpo.

La noche por fin cayó, pues sentía tanta expectación en el cuerpo, que el día se me pasó muy lento. Fingí dormir hasta que escuché las débiles respiraciones de mi familia, que me dijeron que ya dormía profundamente y que no debía interrumpir sus sueños. Salí de casa con prudencia.
Y de nuevo, caminaba hacia el lago de Blackroad con la ilusión de encontrarme con la sonrisa picarona de ese chico. No había nadie cuando llegué, entonces pensé que él aún no había logrado escabullirse de casa. Escalé por la gran roca del lago con la esperanza de encontrármelo allí tumbado esperando mi llegada, pero lo poco que llegué hasta arriba me dieron la respuesta de que él no estaba. Di un salto para volver a caer al suelo, pero perdí el equilibrio y me caí de rodillas haciéndome cortes en ellas por las afiladas rocas de la orilla. Intenté contenerme el dolor, pero tuve dar un pequeño chillido. Tan torpe como siempre…
-Shh… - Escuché el siseo de alguien para que mis labios guardaran silencio – Aunque no lo parezca, gritas mucho. Cualquiera nos puede escuchar…
Exacto, era él. Caminé a duras penas hasta su posición quejándome del dolor de los rasguños de las rodillas. Se encontraba medio escondido por la oscuridad en un árbol de al lado de la gran roca, pero alejado del lago y su orilla. Estaba sentado en el suelo apoyado en ese árbol con un trozo de madera cortado por la mitad entre sus manos y una cuerda un tanto estropeada tirada en el suelo.
-¿Qué diablos haces? – Me acerqué al él hasta quedar en frente suya colocando mis manos en las caderas para imponer respeto.
Levantó la mirada confundido, me dedicó una de sus sonrisas picaronas solo con su comisura derecha alzada y me guiñó un ojo. Volvió a lo suyo, a hacer lo que seguía haciendo.
Gracias por la explicación…
Se levantó del suelo cogiendo consigo la cuerda, al igual que el trozo de madera, en el que le había proporcionado dos agujeros grandes a cada extremo. Caminó unos pasos hacia la nada mientras por mi parte, me apoyaba sobre el árbol con los brazos cruzados sobre mi pecho. Introdujo uno de los extremos de la cuerda por uno de los orificios y le hizo un nudo para que no se saliera. Hizo otro tanto con el otro extremo de la cuerda y el otro orificio. Volvió a mirar a mi cara de confusión junto con mi ceja alzada y me sonrió divertido. Me hizo un gesto con la mano para que me apartase del árbol, y así lo tuve que hacer. Dio unos pasos hacia atrás y sin ton ni son, corrió hacia el tronco del árbol agarrándose  a él a una altura bastante elevada sin olvidar su instrumento agarrado.
-Eres un lunático… - Comenté riéndome aún con los brazos cruzados observando el primate que colgaba del árbol.
Escaló hacia una de las ramas más fuertes, anchas y alargadas que el árbol poseía, donde se subió a ella arrastrándose con precaución como una serpiente.
-Ya me agradecerás el ridículo que estoy haciendo por ti… -Comenzó a reírse mientras avanzaba por la rama y mis mejillas cobraban un color rojizo.
Cuando estuvo a la mitad de la rama, con sumo cuidado, enganchó en ella con un nudo los dos extremos de la cuerda, que hizo que el tronco de madera quedara colgante hacia el suelo. Avanzó despacio por la rama hasta llegar al tronco, donde dio un salto y cayó de pie, algo que me dio rabia. Él sí caía de pie…
-¿Has hecho todo esto para ver un trozo de madera colgante de una rama?
Intentó ponerme una mirada de asesino, pero no lo consiguió. Se mordió el labio inferior, me miró maliciosamente y de repente, me cogió en brazos. Claramente, le amenacé y le maldecía varias veces para que me bajara, pero no atendía a razones. Di unas cuantas patas, pero no le importaba en absoluto aquello. Conmigo cogida, me sentó sobre el trozo de madera colgante quedando a cada lado mío los dos trozos de cuerda.
-¿Qué demonios…?
De repente, me dio un golpe seco en la espada que hizo que el trozo de madera se balanceara conmigo encima. Me asusté y me agarré de la cuerda con las dos manos, pero ese sentimiento desapareció de pronto cuando sentí un aire puro introducirse en mis pulmones dándome la sensación de volar. Él seguía dándome pequeño empujes en la espalda para poder balancearme más fuerte. Me encantó. Los pulmones se me llenaban de aire dificultándome incluso respirar por la emoción que sentía. Esto era la sensación de sentirse libre: volar como un pájaro haciendo que el fuerte viento te golpeara en la cara e hiciera bailar mi cabello. La luna llena parecía que cada vez se encontraba más cerca de mí aprisionada por las ramas siniestras de los árboles mientras yo alcanzaba más y más su altura.
-¿Te gusta? – me preguntó en un susurro que no conseguí responder, pues estaba demasiado inversa en la felicidad y la exaltación que recorrían mis venas.
Pero claro, todo sentimiento de felicidad alguno tuvo que terminar en mi cuerpo con el sonido del chillido de alguien pidiendo ayuda en la aldea. Joe me paró agarrando las cuerdas, me di la vuelta y me miró sorprendido con una pizca de temor en sus ojos. El grito de esa persona de la que no supimos reconocer el sexo invadió nuestro ser atemorizado. Esa persona no tendría ni quince años de edad…

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Por fin has publicado so pesada!! jajaja Si, ha sido todo un poco puke rainbows pero ha molado un monton. No sabia que ellos fueran los creadores del columpio, vaya cosas tiene la vida jjajajaajjja
Yo si me he dado cuenta de una cosa, que los hermanos estan a ver quien consigue a Iris. Competitivos todos!! jajaj Y el final ha sido un poco raro todo. Seguro que ahi se estan matando todos por el juego, seguro XDD

Un beso, enana.

Gaúl.

αℓεxαη∂яα dijo...

Puff...Nathan y Joe hay una tensión,tirantez, rigidez, presión, de cojones ¡TODOS A POR IRIS!
Bueno, eso de que cada vez estén más cometiendo pecados empieza a inquietarme un poco. Imagino, que los pecados, al pasar el tiempo, irán siendo cada vez más y más fuertes hasta que acaben haciendo algo de lo que se arrepientan...
Me ha encantado lo del columpio, ha sido precioso. Los dos están enamorados, aunque Iris no se de cuenta, de una forma u otra se atraen... ¡ME ENCANTA! Luego ha sido tan romanticona esa parte...
El final ha jodido el momento romántico pero joder, ha quedado mazo intrigante... ¡¡MUERTE!! Alguien seguro que ha muerto..¿pero quien? ¡No nos dejes con demasiada intriga capulla! xDxD
Bueno, espero ansiosa el siguiente capítulo y espero que cuelgues pronto porque me tienes intrigadísima (¬¬) xD
¡Un abruzo!

Gaia dijo...

Vaya, vaya, vaya, señorita! Tal y como sospechaba, bueno, todavía son solo sospechas mías pero... ¡Iris y Joe no están hechos para ser cuñados, eso está cada vez más claro! jajajajaja xD
Además de que me ha hecho mucha gracia que ellos sean los inventores del columpio, me ha encantado su momentazo ^-^, lo que yo te diga, aquí hay tomate jajajajajja xDDDDD En fin, que desvarío y me voy del tema... Ese grito me ha dejado descolocada, y ahora qué? qué ha pasado? O.O No nos dejes mucho tiempo con la intriga eh, no seas mala! xDDD jejeje
Un besaaazo! ^^
PD: Muchas gracias por tus comentarios señorita, siempre me sacas una sonrisa :)

A voice in the mist dijo...

Me gusta la relación de estos dos, vaya cuñados xD Me ha gustado el momentazo del columpio, el miedo de ella al principio y luego la sensacion de volar ^^ tambien me ha gustado el final, me has dejado con la intriga. ¿que habrá pasado? A ver si me sacas de la duda pronto xD
Como puedes ver (ya que me repito mushisimo xD) me ha gustado todo el capitulo xD
Un beso

Nana dijo...

Chica, me ha encantado el capítulo, no sé que has hecho, pero me ha encantado xD Me estaba muriendo de la intriga cuando Joe está haciendo el columpio, ya ves tú que tontería xDDD A la próxima se tienen que dar un besito, el primer besito de la adolescencia delante de Nathan y todo, ¡JA!
Y por supuesto, no sería uno de tus capítulos sin la intriga del final, obviamente. Que ya te vale, me has dejado con la miel en los labios.
Que sepas que te amenazaré si no actualizas el viernes/sábado como muy tarde xDDD

Un besoteeeee

Thalia dijo...

Vaya con los dos hermanos, cualquier día se lían a darse de leches me da a mí... En fin, que ricos son Iris y Joe *.* Lo de el columpio a sido tan bonito y tan romántico...
Y al final con el grito todo a la mierda y con una intriga o.O
Bueno, publica prontito ¬¬ Pero esa mirada va con el más sincero cariño que nos une xDD
Un beso!!

reina.momo dijo...

Muy bueno :D

Ivel dijo...

Ya me habìa pasado, gracias al mòvil de mi madre xDDD Ahora me toca decirte que quiero pelea!!!! Joe vs Nathan, por Iris... que por cierto me pareciò gracioso lo de "mi futuro marido"... Me encanta Iris :D y no juegues, que momento màs tierno el del columpio (sabes que me lo tienes que prestar a Joe xDD) De maravillas ese final inquietante, amo el suspenso jjojo... Espero el pròximo, sè que tardarè en comentar, pero ya te habrè leìdo :) Besototes, rojita :*

Jose dijo...

"inversa en la felicidad y la exaltación que recorrían mis venas" No querías decir inmersa?

Me mato eso de mi futuro marido jajaja estos chicos tienen unas cosas, para la época >D

Muy lindo que hiciera el columpio para ella, awww el es lindo! pero lo del grito, me dio miedo :S ahhh me dejas en la expectativa ~ ¿ahora que?

bueno, bueno esperare el próximo ^^
saluditos, que estés genial!

reina.momo dijo...

Ya quiero leer el próximo, volví a leerlos todos y en serio necesito el próximo! son excelentes :)

✝Rose❤✝ dijo...

Gemita querida de mi corazon, esto es increible, es ta tan bien elaborado, tan aterrador y tan inocente y a la vez romantico... como le haces? es como si solo fluyera, lo cual me esta encantando dios!!! ME VOY a leer el proximo