sábado, 16 de junio de 2012

El Líder de Los Pecadores Capítulo 4

Afrontemos la realidad
Esa noche me fui a lavarme a la laguna aprovechando que no podía dormir por la gran noticia. Los aldeanos lo solían hacer en un barreño con agua de la laguna, pero prefería morirme de frío en el intento, pues me gustaba esa sensación. A mi madre Clarette, no le gustaba que fuera tan de noche por ahí y no dudaba nunca en quedarse despierta hasta que llegase, pero esa noche no avisé a nadie y me fui por mi cuenta. Con el tacto de mis manos acerté en coger una tela grande y blanca hecha de algodón que reposaba sobre una pequeña mesa de la cocina para luego secarme con ella. La apreté contra mi pecho y con la mayor precaución posible salí de casa sin que nadie me oyera.
Las calles estaban muy oscuras, pero no lo suficiente para que no pudiera ver nada. La laguna se encontraba a las afueras de Blackroad rodeado por un campo lleno de árboles donde diversas mañanas las mujeres se dedicaban a lavarnos la ropa. Había una roca gigante tapando la mayor parte del lago donde me solía poner donde ni siquiera los búhos pudieran verme. A lo mejor era una exagerada, pero no me apetecía estar ante la atenta mirada de nadie.
Empecé a desnudarme sentada a la orilla del lago justo al lado de la gran roca. Ésta se alargaba hacia la profundidad del lago un metro más o menos, pero era tan ancha y de gran altura como larga. Había una cuesta que al final de ella que dejaba unirse con la roca, pero un gigantesco árbol tapiaba su acceso más fácil. Para subirse a la roca tenías que dar un buen salto.
Dejé la ropa tirada sobre las piedras de la orilla de la laguna y justo encima, la tela de algodón. Me metí hasta lo más abismal quedando oculto desde los pies hasta el cuello. Se sentía uno tan relajado allí por muy congelada y fría que se encontrara el agua a esas horas de la noche. Cerré los ojos durante lo que creí que fueron horas, hasta que me entró frío de verdad y comencé a nadar de un lado a otro mientras me frotaba el pelo y el cuerpo. Los escalofríos recorrían mi cuerpo constantemente, y a lo que cualquier persona le parecía una sensación horrible, yo mataría por tenerla. Además, me encantaba cuando alguna extremidad de mi cuerpo se me congelaba por completo y se me quedara entumecida.
Decidí salirme y volver a casa por si mis padres se daban cuenta de mi ausencia en la cama. Al salir de las frías aguas y comenzar a caminar (mientras tiritaba de frío) hacia mi ropa, casi me rompo la crisma por un tropezón obtenido de una piedra mal colocada.
-Cuidado, mujer… -Escuché la voz de alguien entre las sombras. Rápidamente, me tapé con un brazo mis dos pechos y con una mano mi parte femenina mientras miraba de un lado a otro buscando al portador de esa voz - ¿Qué te intentas tapar? – dijo un hombre con sorna.
Por desgracia, reconocí esa voz y de dónde provenía. Miré hacia arriba y vi a Joe tumbado sobre la roca enorme con los brazos cruzados detrás de la cabeza, mirando al cielo y con una sonrisa fugaz en su rostro. No le veía muy bien desde ahí abajo, pero pude observar como en ocasiones me miraba y volvía la vista velozmente hacia el cielo oscuro.
-¡Aún me estoy desarrollando, memo! – le reproché corriendo hacia mis ropajes, donde cogí la tela de algodón y me la enrollé en el cuerpo enfadada.
Eché todo mi pelo hacia un lado con un movimiento de cabeza y enfurecida, empecé a escurrirme el cabello de agua con las dos manos.
-No me refería a eso… - su tono de voz sonó apagado seguido de un profundo suspiro hacia la luna creciente estampada en el cielo.
Subí una ceja. Me dejé el pelo tranquilo y observé cómo la sonrisa que siempre tenía se iba borrando poco a poco de sus labios.
-Entonces, ¿a qué te referías? – pregunté en un hilo de voz suave. Vislumbré a duras penas como se encogía de hombros y volvía a aparecer en su rostro una sonrisa picarona - ¿Pensabas en mí como en una mujer? Eso es pecado…
Puso los ojos en blanco y negó con la cabeza frustrado, pero sin quitar la sonrisa de sus labios. Me acerqué a la gran roca con intención de subirme a ella donde en su superficie reposaba Joe. Dos o tres metros de altura más o menos, y no era lo suficientemente alta para llegar. Intenté apoyar mis manos sobre el borde de la roca para darme un impulso y llegar, pero fue en vano. Joe, se percató de mis intenciones, así que se levantó de la roca y se acercó a mí sobre ella. Me agarró de las axilas y de un simple impulso elegante y frágil me subió hasta la gran roca. Allí, pude verle mejor. Sus ojos grises penetrantes mostraban incluso un haz de luz por el brillo y la intensidad que tenían; su piel morena exponía varios lunares, sobre todo por el cuello, algo que por extraño que pareciese, me atraía realmente; tenía el pelo corto y negro como el carbón que se colocaba de forma que parecía que se levantaba con aquellos pelos de punta a veces caídos sobre la frente. Era un chico extravagante y divertido que trabajaba de leñador junto con su padre. No era un trabajo con muchas ganancias económicas, pero para los aldeanos de clase media era un lujo obtener ese trabajo. Él tenía tres años más que yo y su hermano Nathan era de mi edad, por tanto Nathan aún no trabajaba.
Me senté de rodillas aún agarrando fuertemente la tela para que no se me viera nada, aunque los colores en mis mejillas ya se me apreciaban. Se sentó a mi lado con las piernas extendidas y apoyando sus dos manos detrás de su espalda. Sin apartar la mirada del cielo nocturno, me dijo:
-Ya me ha contado mi hermano de lo que os dedicáis a hablar cuando no estoy yo… -Se refería al tema de la existencia de Dios.
-¿Por qué no has venido hoy por la tarde? – En vez de formular la esperada pregunta de si él creía en Dios o no, intenté cambiar de tema rápidamente.
-Estaba demasiado cansado…– se dedicó a contestar secamente. Suspiré decaída por la falsa respuesta que me dio, pero no quise presionarle para que me contara la verdad. Me volvió a recorrer un escalofrío por el cuello, esta vez, incómodo -¿Tienes frío?
-No, estoy tiritando pero tengo calor– contesté sarcásticamente a lo que él rió como un descarado. No habían sido mis intenciones contestarle de forma cómica, pues seguí recordando que me había visto desnuda y no se había dignado a comentar su presencia hasta que casi me mato de un tropezón.
Aconsejó que nos fuéramos ya a casa y yo acepté. Saltó desde la roca hasta el suelo con total despreocupación, mientras yo con precaución descolgaba mis piernas encima de la roca. Él alzó sus brazos por encima de su cabeza para cogerme, así que di un pequeño brinco y pude verme rodeada entre los brazos de Joe mientras sus ojos se clavaban en los míos. Su piel estaba tan cálida que podía haberme secado en una milésima de segundo con su cuerpo pegado al mío. Su respiración cálida llegaba hasta mi rostro colorado por el frío y la vergüenza. Aún permanecía sujeta entre sus brazos y sus manos apoyadas en mis caderas, así que me bajó dejando que mis pies se pegaran al suelo.
Comenzó a andar muy despacio de espaldas en dirección a la aldea mientras yo me volvía a poner el vestido en el cuerpo, por fin completamente seco. Ya vestida, encajé mis viejos zapatos en mis pies y salí corriendo hacia él hasta que le alcancé. No nos dirigimos la palabra hasta que estuvimos en la entrada de Blackroad, donde se ofreció a acompañarme a casa,  pues a esas horas los hombres ebrios aún caminaban por las calles cerca de mi casa.
Agarré el pomo de la puerta de mi casa, pero no quise girarlo todavía. Me di la vuelta y le vi esperando a gran distancia mía con los brazos cruzados sobre su pecho mirándome con los ojos entornados.
-¿Te…?- Comencé a decir con la voz temblorosa - ¿Te ha parecido bien lo del…? – Suspiré – ¿lo de nuestros respectivos matrimonios? – Apartó la vista a un lado pensativo y con los ojos tristes.
 Me agarré un poco el vestido con la mano derecha y me acerqué a él unos pasos. Suspiró cansado y me miró con la cabeza inclinada y con seriedad en su rostro haciéndome que parara donde estaba.
-No importa si nos parece bien o no. No importan nuestros sentimientos. ¿Acaso valdrán algo a la hora de la verdad? – Aunque sonara negativo, por desgracia tenía razón.
Me dedicó una última sonrisa compasiva y desapareció entre la oscuridad de la noche. Se me había encogido el corazón por completo al saber que todas las ilusiones que me había hecho no valían nada. Podía sentir como el ardor de mis pulmones me contraían en un solo sentimiento.
Con la mirada agachas y con las comisuras de mis labios curvadas hacia abajo, entré en casa y me acosté en la cama con la esperanza de que el calor de la sábana de mi cama consiguiera profundizarme en un mundo inexistente. A veces bueno y a veces malo, pero en momentos como ese, cualquier pesadilla podía ser convertida en un precioso sueño.

6 comentarios:

Gaia dijo...

¡HALAAAAAAAAA! O.O ¿A Iris le gusta el hermano de su futuro marido, o soy yo que estoy tontita y me lo he imaginado? xDDDD jajaja En cualquier caso, me gusta ese chico, aunque la haya estado espiando así porque sí xDDD
Capítulo cortito, pero me ha gustado! ^^
Un besaaaaaazo!

Nana dijo...

Son demasiado jóvenes, pero he notado una intensa atracción entre ellos y no sólo sentimentalmente jajaja Mientras leía, he estado imaginándome la situación del lago y me ha gustado mucho. Joe es un chico de pocas palabras, pero me gusta su forma de ser (de momento xD).
Hubiese sido la situación perfecta para el primer beso de la entrada a la adolescencia jajaja

Gran capítulo Tocaya, como siempre, porque molas xD

Un besazooooo

Thalia dijo...

Que pillín el Joe, que estaba calladito hasta que casi se mata la niña xD. ¡A Iris le gusta Joe, a Iris le gusta Joe! (Lo siento, no me he podido resistir a ponerlo xD) Bueno, procura que en los próximos capítulos no espíe el chaval a Iris xDDD
¡Un abruzo :)!

αℓεxαη∂яα dijo...

OOOOOOOOOHHHHHHHHHH,OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH,OHHHHHHHHHHHHHHH ¡QUE ATRACCIÓN HAY AHÍ! JAJAJAJ Vaya momentazo me hubiera encantado estar ahí para presenciarlo JAJAJAJ Lo que me habría reído.
Me encanta la atracción que hay entre los dos aunque me parece una mierda que no se puedan casar ellos en vez de él con la hermana y Iris con el hermano ¡MIERDA! ÑAAAA ¿Ves?¿¡POR QUE SIEMPRE SALEN MAL LAS COSAS COJÓN!? ÑAAAAA
Bueno, me ha encantado,alucinado,adorado,hechizado, embrujado, fascinado, aojado, embelesado jajaja podría seguir..en fin..que me ha gustado mucho xDD Y seguiré esperando (Que espero a que sea en el siguiente capitulo) el maldito juego que me trae intrigada desde no se sabe cuando ¬¬
Un ABRUZO :)

✝Rose❤✝ dijo...

Mira la Iris con que muy joven para enomorarse no? jajajaj siii claaaro xD
Pero si resulta ser asi podre chica y chico :( condenados a vivir cerca pero separados :(

Jose dijo...

Aaay no que no se enamore de el! que no se enamoren, porque que mal por ambos! ya parece que su destino esta decidido u__u