viernes, 4 de mayo de 2012

Un ángel levantándose de la caída

Abrí los ojos de par en par. Me incorporé sobre la cama y me agarré la camiseta fuertemente tirando de ella. Aquella horrible pesadilla había hecho que mi respiración se acelerara, que sudores fríos recorrieran mi cuerpo y que tuviera un gran sentimiento de miedo y terror al encontrarme allí sentada en la oscuridad de mi habitación. Me levanté de mi cama de un salto y corrí hacia la puerta cerrada. La abrí y avancé por el pasillo frío y tétrico de mi casa hasta llevar al lavabo. No sabía porqué, pero al encender la luz del baño me dio más miedo que cuando estaba a oscuras por el enorme espejo colgado en la pared. Me acerqué al lavabo, abrí el grifo de agua y me empecé a lavarme la cara con el agua pasando por ella mis manos sudorosas. Mis pies estaban descalzos y las baldosas azules gélidas me producían pequeños escalofríos por la nuca. Apoyé mis dos manos a cada lado de la superficie del lavabo y bajé la cabeza escondiendo mi rostro. Al lavarme la cara, el agua había mojado parte del flequillo y así, las gotitas de agua caían lentamente estremeciéndome de frío. Intentaba respirar tranquilamente y que mi corazón no se saliera de mi pecho por las fuertes pulsaciones que acarreaban. No se escuchaba ni un alma esa noche, solo el goteo del agua desde mi pelo. Respiré hondo repetidas veces, pero no conseguía calmarme ni lo más mínimo. El recuerdo de mis padres muriéndose me atormentaba hasta en las pesadillas: los ojos de mi madre suplicantes mirándome y esperándose de mi un rayo de luz; las lágrimas de mi padre al saber que la Muerte no esperaría ni un minuto más para cesar el dolor de las heridas chorreantes de sangre; y como agarraba mi tigre de peluche contra mi pecho incapaz de hacer nada ni siquiera decirles un último adiós, yo solo tenía tres años...
-¡¡AH!! - vociferé un grito desgarrador al percatarme que alguien me cogía del hombro y me giraba para mirarle.
Pude sentir mi corazón en la boca, mis pulmones a punto de explotar y como la angustia y el miedo abrumaban todo mi pequeño cuerpo.
-¡Tranquila!¡Tranquila!¡Tranquila! - repitió mi hermano Ángel como diez veces mientras me abrazaba y me apretaba contra su torso desnudo. Eso no me apaciguaba nada.
Las piernas me empezaron a temblar y me tambaleé. Estuve a unos centímetros de romperme la crisma, pero Ángel me cogió de la cintura y me sentó en la tapa del retrete. Se puso de cuclillas en frente mía y apoyó sus manos en los muslos de mis piernas temblorosas. En ocasiones, mirarle a sus ojos verdes brillantes me relajaba, pero en ese momento solo lo empeoraba pues recordaba haber visto esos ojos ardiendo en llamas color verde, me hacía estremecer y recordar malos momentos. Parecía que viendo la imagen de mi hermano con rostro de preocupación me calmaba un poco, aunque esa persona me hubiera causado el mayor dolor del mundo...
-¿Mejor? - dijo en un hilo de voz.
Cogió mis manos entre las suyas y pasó sus labios en ellas dándome un pequeño beso. Volví a respirar hondo varias veces mientras asentía con la cabeza y pensaba para mis adentros: él me quiere, él no me hará daño, él me protegerá...
Las lágrimas brotaron de mis ojos sin poder controlarlas. Me apretó más las manos y dirigió sus ojos hacia los míos con una lágrima asomándose.
-Tranquila... - Se levantó soltándome las manos sin apartar la vista de mis ojos llorosos - Ven, que te llevo a tu habitación...
Me levantó de la tapa del retrete colocando sus manos en mis aductores. Rodeé su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos. Apoyé el mentón sobre su hombro con la mirada siempre fija hacia el suelo. Aunque yo fuera lo suficientemente mayor para que mi hermano mayor no me llevase en brazos, ninguno de los dos podíamos evitar tal tentación. Nos queríamos demasiado para evitar esos pequeños detalles. Lo necesitábamos demasiado después de la muerte de nuestros padres...
Empezó a caminar lentamente mientras yo observaba como las baldosas azules del suelo del baño se manchaban con las lágrimas y sudor provenientes de mi agonía. ¿Podría de verdad volver a conciliar el sueño? Además, ¿sola en la oscuridad?
-Ángel... - Se paró en seco al escuchar mi voz sollozante - Déjame dormir contigo por esta noche... - Sin quererlo, mi voz sonó suplicante al decir ésta última frase.
Mi hermano pulsó el interruptor de las luces del baño para apagarlas y continuó caminando por el oscuro pasillo de la casa. Rió.
-Pero solo por esta noche ¿eh?
Anduvo aún conmigo encima hacia la habitación de mis difuntos padres, en la que él dormía diariamente. Su antigua habitación se convirtió en la habitación de invitados, y la mía siguió siendo de mi propiedad. Después de la muerte de mis padres, nuestros tíos aceptaron la condena de cuidarnos y ser nuestros tutores legales, pero apenas recuerdo la semana en la que vivimos todos juntos en la casa. Mis tíos tenían auténtico terror a Ángel, fue entonces cuando se mudaron a Londres y siempre, a finales de mes, recibimos una carta de ellos para pagarnos los gastos de la casa y la comida.
Encendió las luces de la habitación y me dejó cuidadosamente sobre la cama. Se tumbó a mi lado y apagó las luces dando al interruptor que tenía en la pared en su lado de la cama.
-Buenas noches, princesita - me susurró dulcemente.
Yo no le temía. Aunque pareciera extraño, no lo hacía. Incluso le admiraba. Era mi hermano...
Sobre los diez años le empezaron a entrar ataques de rabia por cualquier tontería sin sentido. Un día por la noche, discutía con mis padres. No recuerdo el porqué, pero sí como la rabia y la furia se respiraba en el ambiente cargado. Los gritos no me dejaban dormir, así que me levanté junto con mi tigre de peluche con el que dormía y me dirigí al salón, donde peleaban. Desgraciada o afortunadamente, lo único que consigo recordar es ver a mi hermano con cuchillo en mano arrebatando la vida de mis padres. La sangre fluía de sus cuerpos al igual que sus lágrimas, pero Ángel parecía totalmente indiferente. Se le cayó el cuchillo de las manos al verme junto a la puerta del salón mirando horrorizada la escena. Corrió hacia mí, se puso de rodillas para llegar a mi altura y poder darme un abrazo. Sus lágrimas cayeron sobre mi hombro empapándome el pijama, pero poco me importaba eso.
-Lo siento... - gimió con voz quebrada -Nunca volverás a presenciar una escena similar - Me apretó más fuerte contra sí, luego se separó de mi agarrándome de los hombros fuertemente. Ya no temía sus ojos, ahora estaban rojos por la llorera y ya no percibía un verde esmeralda, sino un verde vidrioso y apagado - Te lo juro.
Sé que estaba arrepentido e intentaba no culparle por ello, aunque de verdad fuera su culpa.
Me acerqué a él sobre la cama y le abracé pasando mi brazo por encima de su cintura y arrimándome a él. Se percató de lo que hacía, me miró girando la cabeza y me plantó un beso en la mejilla. Era toda la familia que tenía y le quería hubiera hecho eso o no. Alguna razón tendría... O a eso me aferraba...


Bueno, este texto lo hice en varias clases y días. Necesitaba fuera perfecto (o por lo menos "casi-perfecto), pues quería hablar del hermano que nunca tuve. Tengo una hermana mayor, no significa que quiero que desaparezca ni nada por el estilo, pero un hermano mayor estaría también bien. Quería explicar como Ángel era el causante del dolor de la chica, pero a la vez la recompensa que había obtenido. Quería que os comierais el coco pensando en qué había pasado para que su hermano hubiera hecho tal cosa. A lo mejor, salvó a la protagonista de los padres... ¡Eso, eso! A comeros la cabeza.
Espero que os haya gustado. 

5 comentarios:

αℓεxαη∂яα dijo...

No estoy celosa ¿ok? - Pues ok
(Feel like a Noelia) xDxD
Te ha quedado *.* Joder,más que perfecto, enserio te ha quedado genial.
Tiene que ser traumático ver tal cosa de pequeña... U.u capulla ¿Para qué me haces comerme el coco? e.e ¿para qué? xDxD
Sería muy bonito si lo hubiera hecho para protegerte.
Te a quedado genial que lo sepas, una crack estás echa e.e
¡¡¡UN ABRUZO!!!

Thalia dijo...

Pero que penita la historia, pobre tú y pobre Ángel T.T Me has deprimido -.-' Oye lo de los tíos que se van a Londres es una indirecta directa ¬¬? Si es un sí, nunca haría eso T.T
Que mala que eres con lo de comernos la cabeza ¬¬ Bah, ya te lo preguntaré y como no me lo dijas la venganza sera terrible, buajajajajajajajajaja!
Un abruzo ;)

Thalia dijo...

NOOOOOOOOOOO, me ha ganado Sandra por un minuto T.T xDDDD
Venga que esto va de gratis -.-'

Gaia dijo...

Me gusta cómo te ha quedado, has conseguido plasmar lo que querías a la perfección :) Además es cierto que una persona que ha conseguido hacernos daño también puede ayudarnos a superarlo por el mero hecho de seguir a nuestro lado día a día. Muy bonito ^^
Yo también sigo esperando todavía al hermano que nunca tuve... ni siquiera hermana... soy yo sola T____T
Muchas gracias por comentar siempre :) y me alegro de que te haya gustado esa pequeña introducción. Estoy a tope ahora mismo para intentar colgar hoy (POR FIN!!!!) el primer capítulo :)
Y, sí, mi nombre es Silvia, pero el "mote" o como quieras llamarlo es Gaia, porque me encanta :) jeje ^^
Un besaaaaaazo!

Nana dijo...

Pues me has dejado to muerta, que lo sepas xDDD
Me hubiese imaginado cualquier cosa, pero que Ángel matara a sus propios padres... Eso si que me ha pillado por sorpresa.
La relación entre hermanos que has plasmado me ha encantado, de verdad. Se nota que había amor entre ellos pese a lo que había ocurrido en un pasado. Y si, la verdad es que has dejado bien claro cómo puede ser el causante de su dolor y de su calma al mismo tiempo.
Ains tocaya, que gran texto (ahora es cuando me salen marposillas de la cabeza jajaja)

Un besazo muy fuerteee! :D