sábado, 24 de enero de 2015

Inmortales

Busco un lugar donde poder estar en paz, un lugar donde poder respirar; lugar sin gente, caminos sin almas corrompidas y funestas. Esta vida es un cementerio.
Mi alma permanece congelada, pero mi ruidosa mente sigue despierta. Corriendo sin sentido: no veo nada, no oigo nada, pero puedo sentirlo todo a mi alrededor. Seres sin vida propia, cadáveres controlados por titiriteros, aclamado por ser el rey de los muertos. Siento temor pues sus garras me intentan atrapar, atarme cuerdas y destruir mi alma.
Frío, siento frío. He abandonado el cementerio: quise huir de los muertos. Sin embargo, ahora me hallo en el "Lago de las Sirenas". Aguas sucias y contaminadas de lágrimas de pobres inocentes.
Allí le veo, tendido sobre las aguas a  punto de ahogarse. El hacha continua clavada en su abdomen. El hacha que lleno de ira trató de clavarle al malvado titiritero. Se tiñe así el lago con un toque de color escarlata.  Ojos blancos, piel pálida.
-¡S-Seitaro! -grito su nombre, pero él decide no querer escucharme.
Me interno en el lago con intención de salvarle, pero algas así como plantas procuran agarrarme para arrastrarme hasta el fondo. Me ahogo, las lágrimas del agua atraviesan mi piel como espinas. Me desollan.

-¡Sálvate! -no vacilé, mas no es de extrañar que ni lo puediese haber gritado; ya que mis pulmones permanecían encharcados, mi pecho se colapsaba. Solo respiraba la sangre que emanaba mi piel.
Él ya sabía su destino y mi ridícula súplica no iba a ayudarle. Me mira, con miedo y lástima, pero consigue sonreírme mientras cientos de cuerdas le atan manos y pies dispuestas arrastrarle.
Seitaro, traté de decirle en un hilo de voz, l-lo siento...


Pero ambos ya habíamos dejado la vida atrás.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Solo puedo pedir perdón

Os entiendo si no queréis ni empezar a leer esto, no os preocupéis. No os culpo por nada del mundo.
Dije que volvería, y no lo hice. Hoy creo que tampoco lo haré, solo confío en que en algún momento de mi vida llegue ese día.
Me escondí en la oscuridad así porque sí sin explicación alguna. Os detallaré brevemente lo ocurrido: hace varios meses caí en los brazos de la muerte y me escondí bajo sus alas con vergüenza a que alguien me viese en este terrible estado de defunción. Digamos que no me sentía viva en ningún sentido... Puedo decir que llevo un mes aproximadamente rompiendo esas alas y cada vez puedo ver más la luz, pero me cuesta mucho verla.

Solo puedo pedir perdón, porque he sido una ramera sin corazón por mentiros y abandonaros. Vuelvo, desaparezco, vuelvo, desaparezco. Ahora buscaré ayuda, esta vez para no abandonar lo que quiero y lo que me gusta hacer.

Solo quería explicaros que esto no es un adiós definitivo ni un hola para siempre. Tengo que organizar bien mi vida. No sé lo que pasará. Solo espero poder quedarme aunque sea solo para dejar una huella en vuestros blogs.

Gracias a tod@s ...

Nos volveremos a ver...

Firmado: la ramera sin corazón llamada Aria.